domingo, 20 de junio de 2010

A Susana


Desde tu férrica mirada

Amas apasionadamente

Musitas sueños con la nada

Elevas en amor tu lente


Callas, y regalas todo

A los elegidos, ¡qué suerte!

De ser una de éstas, yo

De que me tengas en tu mente


Eres tibia, serena, fuerte

Conseguida mujer resuelta

Ante todo madre valiente

Me das todos los días fuerza


Compañera mía no rezas

Actúas con tu savia ámbar

Te quiero aunque ya lo sepas

Te quiero con toda mi alma


Virtudes Montoro López © 2010

jueves, 10 de junio de 2010

UN PRESO FASE III


FASE III


Llega un día en el que te paras a pensar en todo lo malo que has hecho y nos arrepentimos de corazón, pero, ¡a quién le importa eso!
Vivimos cada día con una sola ambición: ser libres.
Cuando llega ese gran día, todo es de color de rosa, ¡sí!, muy bonito. Es a partir de ahí cuando de verdad tienes que demostrar que esto solo te ha servido para un propósito; ser uno más en la sociedad. Crear un límite entre tú y el pasado.
Decimos que el pasado es pasado, pero la realidad es el pasado, y si no hagan la prueba. Jamás será lo mismo tenerlo lleno de tinieblas como tener uno de “jardín del Edén”.

Los hombres se definen como el “MACHO”, el dominante. La vida progresa, por qué entre barrotes todo se para y no progresa, ¿por qué esta marginación al progreso?
Yo pienso que si la realidad de aquí se mostrara a los de afuera, éstos llegarían pensar que aquí estamos en la edad de piedra.

Me gustaría mostrar al exterior ese momento de soledad y los barrotes. Qué penoso es sentir como día que pasa se muere algo que forma parte de ti. Es increíble cómo se llega a parar el tiempo entre muros.
Veo todos los días a gente mucho mayor que yo que llevan años, muchos años de condena y están igual que cuando entraron, sin arrugas, sin deformaciones en los rostros.
Es increíble pero cierto. Mi caso mismo, tengo veintiséis años, entré con veintitrés y nadie me echa más de veinte.
Me pregunto, qué elixir de juventud tiene estos malditos lugares que nos conserva el físico como el de unos críos que estuvieran empezando a vivir.
La verdad es que tenemos un interior de puro mármol, como si los años no pasaran por nosotros. ¡Qué duros nos hacemos entre cemento y barrotes!

Nos quieren enseñar a trabajar, a estudiar. Yo me he preguntado muchas veces ¿por qué no nos enseñan a ser personas?
Es impredecible saber convivir con los demás. La verdad es que no sabemos ni convivir ni con nosotros mismos. De ahí que cuando salimos nos queramos superar a los demás.

Hay que comprender la situación de cada persona. Volvemos al principio de la polémica sociedad.
Comprendo que la gente que dice “ten cuidado de aquel porque….”
¡Hostias qué después de estar X años sin hacer nada, tan solo comer y dormir que salgamos y nos den un desempleo!
Me pregunto, ¿para qué? Para NADA. Nos tiramos todo ese tiempo sin hacer nada y ahora salimos y seguimos sin hacer nada, con la ventaja que llega un día de cada mes y solo tienes que cobrar. Si ya de por hecho somos flojos, encima seguimos con la rutina de los años en los que no hemos hecho otra cosa que estar tirados mirando el techo de nuestros chabolos.
¿Por qué no, el Estado, nos da un puesto de trabajo? Hasta la sociedad nos miraría de otra forma.
Es bonito tener obligaciones, de las que estemos orgullosos, comprobar que somos iguales que los demás.
Yo pienso que la cruz la llevaríamos como un presagio que con el tiempo, y con una gran fuerza y personalidad podríamos superar esa tormenta de la que hablé, y de la que nosotros nos llevamos el peor rayo.

Deberíamos pararnos a reflexionar, y por supuesto, enseñar a las generaciones que vienen por detrás a evitar las malditas drogas y la marginación, que, como un puzzle, acaban formando la composición de estos penosos lugares, cementerios de hombres vivientes donde, una manera u otra, “EL TONTO SE HACE LISTO Y EL COBARDE VALIENTE”.




EMILIO MONTORO LOPEZ 29 DE MARZO DE 1997





miércoles, 9 de junio de 2010

UN PRESO FASE II


FASE II



Volvemos a la hora de estar con nosotros mismos, y nos preguntamos, ¿qué es lo que he conseguido de esta vida? Te respondes: NADA.


Somos personas que tenemos muchas cualidades, que somos listos, que le encontramos solución a lo imposible.
Se habla de una cárcel donde sólo hay incultos, analfabetos. Es verdad, pero también es verdad que al más inculto de aquí no le vas a engañar fácilmente. Estoy seguro que se engaña antes a un intelectual que al más inculto y analfabeto de aquí.
Es asombrosa la facilidad que un “inculto” tiene para ver el error que ha cometido, pero a la vez es tan ignorante para solucionarlo, que sus errores se quedan aparcados hasta que vuelve a cometerlos a través del mismo error.
Es ahí donde yo estoy de acuerdo con la sociedad, no se puede vivir en ésta cuando existe la chispa de ¿cuándo me tocará a mí?
No tratemos de ocultar la realidad entre unos barrotes, la vida debe ser enseñada tal y como es y sin ninguna tapadera.

Descubramos la palabra libertad. Tan solo se habla de ella cuando alguien de la “alta sociedad” ha sido secuestrado por un grupo de gente que son unos terroristas contra todos y contra la libertad democrática. Entonces empiezan: “que no se merece esto, que tiene mujer e hijos”
Entonces nosotros, ¿sí nos lo merecemos?

Sí, estamos de acuerdo que un delito hay que pagarlo, pero si solo se tratara de estar X tiempo entre rejas lo soportaríamos como hombres y mujeres. Pero cuando la justicia te condena ese X tiempo, no se reduce a esto, sino que te están condenando hasta la hora de tu muerte. Es una condena de por vida y, ¿quién te paga eso? Nadie.


¡Qué fácil es decir soy libre, voy donde quiero, tengo un rumbo!
Es bonito tener una ilusión, pero llega un día y te dicen; tú eres un ex convicto y te hundes como un barco en alta mar. Ya no hay ilusiones, futuro, ni tan siquiera tienes libertad, y vuelves a ser eso que un día te hacía sentir importante; cuando la gente te tenía miedo, y es aquí donde se forma el círculo de terror.
Te crees más que ellos, aunque en el fondo de tu ser sepas que has llegado a lo más hondo de la cloaca, pero te sientes grande.


Hoy por hoy todo tiene solución menos la muerte, entonces por qué ser más que otro ser humano. Se sabe que cada persona tiene su propio destino, su propio barco de la vida, ¿por qué querer hundir ese barco? Con lo bonito que sería que cada cual siguiera su rumbo

Desde pequeños se nos enseña a no meternos en el rumbo de nadie, pero parece que cuánto más grande nos volvemos, le vamos perdiendo el respeto a ese rumbo. ¿Qué tormenta nos invade para meternos en lo ajeno?

La vida que hay entre rejas te vuelve a enseñar, como si fueras un niño, a saber, o mejor dicho, a respetar el rumbo de otra persona. También se aprende a ser conservador, a no meterte en lo que no te importa.
He de admitir, que entre muros, falsedad y mentiras, hay una cosa que la sociedad de “ahí afuera” tiene que envidiarnos, y es a saber vivir con tu propia vida y no con la de los demás, y por encima de todo, a saber respetar a las personas. Con la conclusión de ser tú, y solamente tú, y nadie más,

Lo que la sociedad nunca podrá olvidar es que HEMOS TROPEZADO PERO NO HEMOS CAIDO.


UN PRESO MÁS.



Emilio Montoro López 29 de Marzo de 1997






martes, 8 de junio de 2010

UN PRESO




FASE I

Nosotros somos personas que por un motivo u otro, hemos perdido la libertad.

Es penoso mirar desde unos barrotes. Piensas e imaginas todo lo que hemos perdido.

Prometemos que no vamos a volver a desafiar al destino, mientras que ni nosotros mismos nos lo creemos, aunque esta promesa vive con nosotros día a día.

Criticamos a los de fuera, que en realidad son los que saben vivir. Nos decimos que sufrimos, ¿pero y las madres?

Nos adaptamos a la sociedad desde aquí, en cambio nuestras madres no se adaptan a la soledad de un plato vacio, de un cuarto oscuro, de unos zapatos llenos de polvo… ¡y decimos qué sufrimos!

Somos ignorantes hasta para ver la realidad de la soledad. Queremos solucionar los problemas de a fuera con tontas palabras que hasta los niños las evitan.

Entre llaves y cerrojos nos encontramos día y noche, aprendiendo a descifrar con la mirada, ¡sí, con una simple mirada! que aquél o aquellos toma o trae.

Qué duro es vivir veinticuatro horas al día en tensión, no llegamos a encontrar la paz interior.

Nos superamos con arrogancias, qué son el motivo por el que estamos aquí, mientras nos hacemos un mundo de mentira y falsedad.

Uno ve cosas que pone en evidencia un régimen tan duro como es la palabra “prisión”. Tantos millones de pesetas perdidos, ¿para qué?, si entramos y y volvemos a entrar.

Yo personalmente, me sitúo en cualquier pensamiento de una persona de “fuera”: ¿qué es lo que tienen estos sitios que vuelven?

Le echamos la culpa a la sociedad y a las drogas. Mentira, nosotros mismos somos los culpables, que no hemos aprendido la lección de la vida, una vida llena de obstáculos y barreras, que nosotros hemos evitado haciendo trampas. Cómo ley de vida qué es, las trampas se pagan.

Nos creemos que estamos en la cima del universo, y en realidad estamos por debajo de lo más bajo. Cuando nos queremos dar cuenta, nos están llamando para comunicar con nuestras familias, y nos dicen éstas, ¿hasta cuándo?

Y volvemos a las fantasías de nuestro pequeño mundo. Vemos a las madres con lágrimas en los ojos, el mundo se nos viene encima, y nos juramos no volver más. Pero en cuanto nos abren la última puerta que da a la primera libertad, se nos olvidan esas lágrimas, esas puertas, esos chabolos, esos días de de tensión, nuestro sufrimiento, todo lo malo que hay en estos lugares.

Pienso en todos los años que me he tirado entre cuatro muros, en los largos paseos en los que no he ido a ninguna parte, en todos los recuentos en los que he pasado de ser un número a una larga cifra, y de ésta a un toque de sirena que nos informa que estamos los que estamos y somos lo que somos.

He aprendido a ser oportunista, a ser víctima o a ser malo. Pienso en la cruz que llevamos a la espalda, la que llevó Jesús, y me digo si no es peor llevar la cruz de la sociedad a cuestas.

La cruz que te señala con el dedo, de ese que te da la espalda, del que te habla con miedo.

Somos personas iguales a las de ahí afuera, o ¿a caso tenemos tres ojos o cuatro piernas? Yo pienso que no, entonces por qué esa cruz, ¿por qué nos hemos equivocado a la hora de escoger un camino?, o, a caso, ¿es verdad que somos unos monstruos?

La verdad la tenéis los que estáis ahí afuera.

Tenemos que aprender a ser personas, a no guiarnos por el pasado o por los hechos, o tal vez sois perfectos, no.

Pienso que toda persona ha tropezado alguna vez con la misma piedra con la que he tropezado yo.

La historia es el día a día de la vida, que te enseña a ver las cosas de la manera que a cada cual más le conviene, sea para bueno o para malo.

Todos somos iguales, ¿por qué nosotros, los hombres y mujeres tenemos que ver esas diferencias, blancos, negros, buenos, malos, joder somos personas y como tal cometemos errores, o, ¿soy yo el único que ha cometido un error? Creo que no.

Entonces, por qué esta marginación, y volvemos a empezar de cero; mi conclusión es que todos somos iguales.

Ahora que veo mi libertad tan cerca, tengo que pensar en que la vida sigue, que el camino se hace más corto cuanto más largo es, que no puedo tropezar otra vez con la misma piedra. La vida continua, este yo aquí o esté allí.

Lo que si estoy seguro es que mi vida está ahí, sí, afuera, con los míos, con los que día tras día me han apoyado y no me han dado la espalda.

No puedo prometer nada, ya me he fallado a mi mismo muchas veces, y tan solo estoy seguro en esta vida de una cosa: QUE LA MUERTE ESTÁ TAN SEGURA DE SU VICTORIA QUE TE DA LA VIDA DE VENTAJA.

Un preso más.



Emilio Montoro López 29 de Marzo de 1997

domingo, 6 de junio de 2010

No prenderá la soledad


Me dijiste; no prenderá la soledad
Mientras brote la sangre entre mis venas
Tus palabras me mecieron en claridad
Acunándome entremusgo y piedras

Te miré, titiritando abrigada
Supe que nuestra sangre fluía junta
Iris grisáceo me penetró helada
Fundiste mi pura pena con la tuya
Cobijo mío: me enseñas la senda
La vela prendida que vacila sin luz
Me izan tus brazos, me aplomo blenda
Entre ellos duermo madre, en adultez
(como hija
no muerta
en aridez)


Virtudes Montoro López © 2010

jueves, 20 de mayo de 2010

YOLANDA


Esparces un certero encuentro dentro de mi camino

de lo que nos unió cuando nos balanceábamos tullidas

al abrigo de nuestra cueva, forja de pieles y destino

que nos protegía del chaparrón y del sotavento



Tenazadas deshojábamos una a una las infancias

Yo prendida a ti, calca perfecta:

Cenízaro rojo en horizontes de acacias

mientras nuestra caverna se despeñaba en pubescente trapecio



Tú, partícula infinita ahuecada en la almáciga de lentisco

Tan densa resbalas lentamente y en la copa, sin ti, en dejadez

me mezo como péndulo atrasado en otro ciclo, como risco

que no deja de rodar buscando tu dirección



Sabes que no dejo de mirarte, como hoja purpúrea en el pendil

de la rama me niego a desprenderme,

tú en la cercanía miras como me precipito en cuesta senil,

en lodos de otros mundos que me embarran hasta el cuello



¡Si volvieran esos veranos dónde nos balanceábamos

en nuestra desdicha con el manto fraternal capotado

guareciéndonos todavía, cuando en niñez nos mirábamos

y nos sentíamos más libres y amadas que nunca!



¡Ay hermana, qué impronta me has dejado!

Que sin tener nada que decir

lo digo todo sólo con mirarnos

me adivinas los recuerdos y me sacas los secretos.


Virtudes Montoro López © 2010

domingo, 9 de mayo de 2010

Me llamo Vala


Sé que estoy viva porque no estoy muerta
Ya morí una vez, hace doce años
Los dientes me olían a rancia madera
Y el olor a salitre se me metía en los huesos.


Me llamo Vala, y no estoy muerta, aunque lo estuve
Me he saltado todas las normas de mi pueblo
He sido libre, porque antes fui encerrada en lumbre
Volcanes y ceniza, he sido libre porque antes fui presa


Me llamo Vala, antes me llamaba Virtudes
Soy libre, porque nunca lo fui, sigo viva aunque estuve muerta
No soy de nadie, ni de Dios ni de clubes
Estoy aquí, porque nunca estuve en ningún sitio


Todos los derechos reservados
Virtudes Montoro López © 2010

sábado, 1 de mayo de 2010

Querida mía


Reencontrarme contigo es lo mejor que me ha pasado.


Saber que después de veinte años, en unas solas horas me has rellenado, me has trasportado, me has mutado, me has devuelto la risa y has apagado la sed de amistad que me tenía la garganta seca.

Saber que te he buscado y te encontré, me ha descongelado el alma, amiga mía.


En un abrazo fundido, nos hemos reencarnado, hemos llorado por lo perdido y hemos reído por lo ganado.


Eres el mar atávico de mi niñez, preñada de inocencia, de juegos compartidos, de señuelos que seguíamos, del hambre de conocimiento que nos devoraba hasta los tuétanos.


Eres el mar calmo donde reside la mayor parte de lo que fui, de lo que soy y de lo que seré, la bruma blanca de la esperanza, el azul infinito de un futuro, ahora sé, cogidas de las manos, que puedo contar contigo, y tú conmigo.


Eres la perfecta combinación de dulzura, de hermosura de mujer resuelta, aunque no has crecido y sigues siendo esa niña, mi hermana callejera.

Eres fascinación, exquisitez, embrujo, magia, eres lo que tanto he buscado, lo que tanto he ansiado amiga, eres mí ser en el tuyo, ambos ahora lacrados para siempre.


Ansiosas por no defraudarnos, hemos amanecido de nuevo, para siempre entrelazadas nuestras palmas, decir te amo no me basta.




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Virtudes Montoro López © 2010

viernes, 30 de abril de 2010

PAISAJE SUBLUNAR


La menguada oscilaba en el devenir platónico
de hojalatas reflejadas en soportales lunáticos
de rastrojos a la deriva, nocturno grajo revestido
ensilla ráfagas plateadas, ralladuras en el cielo.

La mordedura de lo incierto me magulla, el desconcierto
de lo apagado, el susurro del silencio rociado en gotas
como torcedura se me retuerce y me agita por dentro

Solemnidad del paisaje sublunar a deshoras
manto calmo en nidos inertes y templados
donde apaciguamos la insondable expansión de contrastes


Todos los derechos reservados
Virtudes Montoro López © 2010