viernes, 16 de abril de 2010

A ti, cuando no miras


En la claridad de tus dientes

adivino tu risa, amansa mi calma

me vuelvo sumisa.

Huecos imperfectos de delicada armonía

donde se filtra tu esencia y la mía.


Eres calmo, presuroso por adelantar un beso

que te asoma por la desaliñada comisura.

Frágil te me presentas, como un niño

que ansía con fetal hambre una caricia.


Te observo cuando no miras, a escondidas,

para reconciliarme contigo y conmigo,

para aprender a amarte sin ira,

y perdonarte y perdonarme, a solas.


En los campos que siembras y que espesan

al abrigo te tus mimos, te miro.

Con quietud y soslayo agujereas la tierra

y me dedicas de nuevo tu risa siempre

tan imprevista y fácil.


La curtida piel descastada en abrasadoras brumas,

las heridas abiertas de los años en tu rostro;

te dedico mis ojos mientras amansas frutos vespertinos.

Transplantas tus recuerdos en los míos, siempre alertas,

me he enredado en tu memoria dormida

he existido tu existencia.


Me he adormecido contigo a la sombra del árbol sin sombra,

en tus manos resueltas,

ambas,

tierra y yo;

simientes tuyas

trastocadas arenas...


Te miro y me reflejas mi propia imagen,

ésa que tanto busco en ninguna parte.



Todos los derechos reservados
Virtudes Montoro López © 2010

5 comentarios:

  1. Que preciosos reflejos. Gracias por regalarnos los sentidos, Virtu.

    ResponderEliminar
  2. Hola Virtudes, soy Eva. He conocido tu blog a través del muro de Pani en el Caralibro.Amo la poesía y a los poetas que la mantienen viva, como tú. Gracias por tu generosidad, tienes en mí una nueva seguidora.

    ResponderEliminar
  3. Que sentimientos mas puros.Cada cosa que escribes me gusta más.Un beso Ana

    ResponderEliminar